El volumen actual representa uno de los inventarios más reducidos registrados desde la creación de la Reserva Estratégica de Petróleo, establecida tras la crisis energética provocada por el embargo petrolero árabe de la década de 1970.
Las autoridades atribuyen esta disminución a las liberaciones de crudo realizadas para compensar las alteraciones en el suministro internacional derivadas del conflicto con Irán y las restricciones registradas en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
La última vez que las reservas se acercaron a estos niveles fue en 2023, cuando la administración de Joe Biden utilizó parte del inventario estratégico para enfrentar el aumento de los precios de los combustibles tras la invasión rusa a Ucrania.
En marzo de este año, el presidente Donald Trump autorizó la liberación de aproximadamente 172 millones de barriles como parte de una iniciativa coordinada con más de 30 países para contener el impacto de la crisis energética y reducir los costos asociados al petróleo.
No obstante, el panorama podría cambiar en las próximas semanas luego de que Estados Unidos e Irán anunciaran un acuerdo preliminar para poner fin al conflicto y restablecer la navegación por el estrecho de Ormuz.
Ambas naciones prevén firmar un memorando de entendimiento en Suiza con el objetivo de formalizar el cese de las hostilidades y normalizar el flujo comercial de petróleo a nivel internacional.
Expertos consideran que la evolución de este acuerdo será determinante para la estabilidad de los mercados energéticos y para la futura reposición de las reservas estratégicas estadounidenses.










