WASHINGTON.– La intención del presidente Donald Trump de lograr la reapertura total del estrecho de Ormuz enfrenta importantes obstáculos militares y estratégicos, debido a la capacidad de Irán para responder mediante ataques con drones, misiles y tácticas de guerra asimétrica en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
Desde hace meses, Washington ha utilizado diferentes mecanismos de presión contra Teherán, incluyendo ataques aéreos, bloqueos navales, negociaciones y amenazas, con el objetivo de restablecer el tránsito de buques petroleros por este corredor estratégico del Golfo Pérsico.
Sin embargo, expertos militares advierten que recuperar los niveles de navegación previos al conflicto podría requerir una presencia mucho mayor de fuerzas estadounidenses, incluyendo una amplia operación naval o incluso el despliegue de tropas terrestres en territorio iraní.
Irán, pese a su menor capacidad militar convencional frente a Estados Unidos, ha desarrollado durante décadas estrategias de defensa basadas en ataques rápidos y dispersos, utilizando drones y misiles capaces de poner en riesgo las embarcaciones que atraviesan el estrecho.
“Hace décadas que Irán se prepara para este tipo de conflicto asimétrico”, explicó Jason H. Campbell, investigador del Instituto de Medio Oriente y exfuncionario del Pentágono, quien señaló que la capacidad iraní para afectar la navegación en Ormuz ha sido uno de los factores que han limitado las acciones militares estadounidenses contra el país.
El estrecho de Ormuz es una vía marítima clave para la economía mundial, ya que por allí transita aproximadamente el 20 % del petróleo global. Actualmente, la tensión entre Washington y Teherán mantiene paralizado parte del transporte comercial, mientras los precios internacionales del crudo continúan aumentando.
Trump anunció recientemente el restablecimiento del bloqueo a los puertos iraníes y afirmó que Estados Unidos cobrará a otros países por garantizar la seguridad del paso marítimo. Irán, por su parte, sostiene que mantiene el control de la zona y ha advertido que responderá ante cualquier intento de intervención.
Una disputa con impacto político y económico
La crisis también representa un desafío político para la administración estadounidense, debido al aumento de los precios del petróleo y el impacto que esto puede tener en los consumidores estadounidenses.
Eric Lob, investigador de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional y profesor de la Universidad Internacional de Florida, señaló que el conflicto se ha convertido en una prueba de resistencia entre ambos gobiernos, mientras los mercados reaccionan negativamente ante una posible escalada militar.
Los expertos consideran que garantizar completamente la seguridad del estrecho podría ser una operación compleja, debido a que Irán mantiene sus capacidades militares distribuidas en diferentes instalaciones y cuenta con unidades preparadas para actuar de manera independiente.
Campbell afirmó que los ataques aéreos por sí solos podrían no ser suficientes para eliminar la amenaza y sostuvo que asegurar de manera permanente el estrecho de Ormuz podría requerir la presencia de fuerzas terrestres.
La disputa por esta ruta marítima continúa siendo uno de los principales focos de tensión internacional, con el riesgo de una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán.









