CUBA.– La llegada de un petrolero ruso a finales de marzo ha comenzado a aliviar de forma leve la crisis energética que atraviesa Cuba, reflejándose en una reducción de las horas sin servicio eléctrico en el país.
Actualmente, las afectaciones diarias se sitúan entre un 30 % y 40 %, una mejoría respecto a semanas anteriores, cuando los apagones superaban el 60 % del tiempo.

Mejoría limitada en el servicio eléctrico:
Según las autoridades, el cargamento recibido podría cubrir aproximadamente un tercio de la demanda nacional durante un mes, en un contexto donde el país necesita cerca de 100,000 barriles diarios de petróleo, de los cuales solo 40,000 provienen de producción interna.
A pesar de esta mejora, el déficit energético sigue siendo significativo.
Déficit mantiene presión sobre el sistema:
La Unión Eléctrica (UNE) estima una capacidad de generación de 2,130 megavatios frente a una demanda de hasta 3,200 MW, lo que deja un déficit de más de 1,000 MW.
Esta diferencia obliga a mantener cortes programados para evitar apagones generalizados, evidenciando que la crisis aún está lejos de resolverse.
Causas estructurales y externas:
El problema energético en Cuba responde tanto a un sistema eléctrico obsoleto como a factores externos, incluyendo las restricciones en el suministro de combustible derivadas de medidas de Estados Unidos.










