El Ejército de Israel recrudeció en las últimas horas su ofensiva en el sur del Líbano, con una serie de bombardeos y operaciones terrestres que han provocado la destrucción de múltiples viviendas e infraestructuras, en medio de una escalada que mantiene en vilo a la región.
Las acciones militares se han concentrado especialmente en la localidad de Bint Jbeil, considerada un punto estratégico en el conflicto. De acuerdo con reportes, unidades de élite israelíes han ejecutado operaciones rápidas que en cuestión de minutos habrían devastado decenas de estructuras presuntamente vinculadas a Hizbulá.
Bint Jbeil, epicentro de los combates
Los enfrentamientos más intensos se registran en esta ciudad del sur libanés, donde continúan los bombardeos y la demolición de viviendas, generando temor entre la población civil. Otras zonas como Tebnine y el campamento palestino de Borj El Chmali también han sido impactadas por los ataques.
En respuesta, Hizbulá ha lanzado múltiples ofensivas contra posiciones militares israelíes, incluyendo bases logísticas y sistemas de radar en el norte de Israel, lo que confirma una escalada sostenida del conflicto entre ambas partes.

Contactos diplomáticos en medio de la tensión
En paralelo a la ofensiva, surgen señales de posibles acercamientos diplomáticos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la posibilidad de conversaciones directas entre Israel y Líbano, algo que no ocurre desde hace más de tres décadas.
El anuncio se produjo tras encuentros en Washington con la mediación del secretario de Estado, Marco Rubio, aunque hasta el momento no se han ofrecido detalles concretos sobre una agenda o fecha para dichas conversaciones.
Diferencias complican un alto el fuego
Las posturas entre ambas partes siguen siendo distantes. Mientras el Gobierno libanés exige un alto el fuego inmediato, Israel condiciona cualquier acuerdo al desarme total de Hizbulá y a la creación de una zona de seguridad en el sur del país.
El conflicto, que ya se extiende por más de seis semanas, ha dejado miles de víctimas y cerca de un millón de desplazados, profundizando la crisis humanitaria y elevando la tensión en todo Oriente Medio.










