ESTADOS UNIDOS.- Un tribunal federal estadounidense desestimó este jueves una demanda presentada por el Gobierno de Donald Trump contra la Universidad de Harvard, en la que la Administración acusaba a la institución de no haber protegido adecuadamente a estudiantes judíos e israelíes frente a situaciones de acoso y discriminación.
El juez federal Richard Stearns concluyó que los argumentos presentados por el Gobierno no demostraban de manera suficiente la existencia de violaciones continuadas de la legislación federal sobre derechos civiles, particularmente de las disposiciones contempladas en el Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964.
El proceso judicial estaba relacionado con las protestas registradas en Harvard durante el año académico 2023-2024 a raíz de la guerra entre Israel y Hamás en Gaza. La Administración Trump había utilizado distintos episodios ocurridos durante esas manifestaciones como fundamento para sostener que la universidad no había cumplido con sus obligaciones de protección hacia determinados estudiantes.
Juez considera insuficientes los argumentos del Gobierno
En su decisión, Stearns cuestionó que los hechos presentados por el Gobierno permitieran demostrar la existencia de un patrón sistemático de discriminación dentro de la universidad.
El magistrado consideró que varios de los acontecimientos citados correspondían a incidentes aislados y que no constituían, por sí solos, evidencia suficiente para establecer una violación continua de las normas federales.
También señaló que las pruebas aportadas no permitían determinar de manera convincente que Harvard hubiera incumplido sus responsabilidades después de recibir, en junio de 2025, una notificación del Gobierno sobre presuntas infracciones relacionadas con las normas contra la discriminación.
Un nuevo capítulo en el enfrentamiento
La demanda había sido presentada por la Administración Trump en marzo de 2026, después de meses de tensiones entre el Gobierno federal y Harvard por el manejo de las protestas universitarias, las denuncias de antisemitismo y las políticas relacionadas con la vida académica en el campus.
El Ejecutivo había sostenido que la universidad permitió la creación de un ambiente hostil para estudiantes judíos e israelíes durante las manifestaciones vinculadas con la guerra en Gaza.
El conflicto entre Washington y Harvard también se extendió a otros frentes, incluidos cuestionamientos sobre fondos federales y diferentes acciones legales dirigidas contra la institución.
Con la decisión de Stearns, Harvard obtiene una victoria en este proceso judicial específico y quedan limitados, por el momento, los argumentos del Gobierno sobre una supuesta vulneración sistemática de los derechos civiles de estudiantes judíos e israelíes.
La universidad, que ha rechazado las acusaciones de discriminación, continúa enfrentando otros litigios derivados de las medidas adoptadas por la Administración Trump.









