El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) informó que las condiciones más extremas se registran en estados del sur y del suroeste, especialmente en áreas cercanas a la frontera con México, donde los termómetros podrían superar los 43 grados Celsius.
Las autoridades explicaron que las temperaturas previstas se encuentran muy por encima de los promedios habituales para esta época del año, lo que aumenta la posibilidad de que varias ciudades igualen o superen marcas históricas de calor.
Los pronósticos sitúan los registros más elevados en estados como California, Arizona, Nuevo México, Texas, Nevada, Utah y Oklahoma, donde las condiciones desérticas favorecen el aumento extremo de las temperaturas.
Sin embargo, el fenómeno no se limita al suroeste. El organismo meteorológico también advirtió que varias regiones del este y sureste del país enfrentarán calor intenso, con máximas superiores a los 37 grados Celsius en estados como Carolina del Norte y Carolina del Sur.
Incluso el noroeste del Pacífico, una zona menos acostumbrada a episodios de calor extremo, registra temperaturas inusualmente altas que podrían establecer nuevos récords locales.
Ante este panorama, las autoridades recomendaron limitar las actividades al aire libre durante las horas de mayor calor, consumir abundante agua y permanecer en lugares con ventilación o aire acondicionado para reducir los riesgos asociados a las altas temperaturas.
Los especialistas advierten que el calor extremo puede provocar golpes de calor, deshidratación y complicaciones médicas, especialmente en niños, adultos mayores y personas con condiciones de salud preexistentes.
Mientras gran parte del territorio estadounidense enfrenta temperaturas sofocantes, el Servicio Meteorológico Nacional también alertó sobre la posibilidad de tormentas severas en sectores del Atlántico medio, el noreste y algunas áreas del centro del país, generando un marcado contraste climático.
A este escenario se suma la influencia del fenómeno climático El Niño, cuya reciente formación fue confirmada por la National Oceanic and Atmospheric Administration. Los expertos consideran que este evento podría intensificar los episodios de calor, agravar las sequías y favorecer fenómenos meteorológicos extremos durante los próximos meses.










