SANTO DOMINGO.– A tres décadas de uno de los hechos más impactantes en la historia criminal del país, Mario José Redondo Llenas recupera su libertad este 5 de mayo tras cumplir la condena máxima de 30 años por el asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar.
El caso, ocurrido en 1996, dejó una huella profunda en la sociedad dominicana, no solo por la brutalidad del crimen, sino por el vínculo familiar entre víctima y victimario. Mario José Redondo Llenas era primo del menor, lo que incrementó la conmoción nacional.
Todo comenzó el 3 de mayo de ese año, cuando el niño, de apenas 12 años, salió de su hogar tras ser convencido por su primo con el pretexto de asistir a una exhibición de motocicletas. Horas después, su desaparición encendió las alarmas.
Al día siguiente, el cuerpo de José Rafael Llenas Aybar fue encontrado en el arroyo Lebrón, en Pedro Brand, con múltiples heridas de arma blanca, atado y envuelto en cinta adhesiva, en un hecho que estremeció al país.
Las investigaciones determinaron que Redondo Llenas actuó junto a Juan Manuel Moliné Rodríguez, con quien inicialmente habría planificado un secuestro que terminó en homicidio.
Ambos fueron condenados en 1997, recibiendo Redondo Llenas la pena máxima de 30 años, mientras que Moliné Rodríguez fue sentenciado a 20 años como coautor. Este último salió en libertad en 2016 tras cumplir su condena.
Durante su tiempo en prisión, Redondo Llenas intentó en varias ocasiones obtener libertad condicional, sin éxito, ya que los tribunales establecieron que debía cumplir la totalidad de la pena.
Su salida reabre un debate sensible en la sociedad dominicana: el de la reinserción social en casos de alto impacto y el llamado “derecho al no olvido”, en medio de un hecho que, 30 años después, sigue vivo en la memoria colectiva.










