SANTO DOMINGO. – Las dilaciones en el estudio del proyecto de reforma laboral en la Cámara de Diputados continúan generando incertidumbre, especialmente entre los trabajadores, quienes esperan una normativa que garantice la protección de sus derechos.
A pesar de que la Comisión Permanente de Trabajo ha asegurado avances en la discusión, aún no existe una fecha concreta para la presentación del informe final, mientras persisten desacuerdos internos que mantienen el proceso prácticamente paralizado.
Uno de los principales puntos de tensión sigue siendo la cesantía, un tema que, aunque los legisladores afirman no está en riesgo, continúa generando preocupación en distintos sectores laborales, que temen posibles cambios que afecten la estabilidad de los empleados.
La falta de claridad sobre el estado real del proyecto también alimenta la incertidumbre. Mientras algunos diputados aseguran que restan unos 10 artículos por consensuar, otros reducen la cifra a entre 6 o incluso 4, lo que evidencia desorganización y dificulta medir el avance de una reforma que lleva casi dos años en discusión.
En medio de este panorama, trabajadores y organizaciones sindicales han mantenido su postura firme en defensa de derechos adquiridos, advirtiendo que no aceptarán retrocesos en aspectos clave como la cesantía, las condiciones de contratación y las garantías laborales.
Aunque desde el oficialismo y la oposición coinciden en la necesidad de una reforma equilibrada, el tiempo juega en contra. Si la pieza no es aprobada antes de julio, podría perimir nuevamente, retrasando aún más una legislación considerada clave para el mercado laboral dominicano.
El presidente de la comisión, Mélido Mercedes, expresó que existe la intención de concluir el estudio en los próximos días, tras conversaciones con el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco. Sin embargo, en el Congreso persiste la percepción de lentitud en un proceso que impacta directamente a miles de trabajadores.
Por su parte, el diputado Mayobanex Martínez señaló que el informe podría llegar al pleno en las próximas semanas, aunque sin ofrecer una fecha concreta.
Mientras tanto, las centrales sindicales mantienen activas sus manifestaciones, presionando para que cualquier reforma priorice la protección del trabajador y no represente una pérdida de derechos en beneficio de otros sectores.










