La selección de Japón protagonizó una contundente victoria sobre China Taipéi en el Clásico Mundial de Béisbol, con una actuación estelar de Shohei Ohtani, quien conectó un grand slam y encabezó la ofensiva del conjunto nipón.
El encuentro terminó de manera anticipada en la séptima entrada por la regla de misericordia, utilizada en el torneo cuando un equipo logra una ventaja amplia. En el Clásico Mundial, el partido finaliza después de cinco entradas si la diferencia es de 15 carreras o más, o después de siete si la ventaja alcanza las 10 anotaciones.
Japón inclinó el juego desde el inicio, explotando con una ofensiva de 10 carreras en la segunda entrada. El rally comenzó tras colocar a los tres primeros bateadores en base y alcanzó su punto culminante con el grand slam de Ohtani, que envió la pelota al jardín derecho ante el abridor Hao-Chun Cheng.
La ofensiva japonesa no se detuvo y agregó más anotaciones en el mismo inning, en una entrada que se extendió por cerca de media hora y dejó prácticamente definido el encuentro. Ohtani volvió a producir con el bate al sumar otro imparable y aumentar su total de carreras impulsadas en el partido.
Japón amplió aún más la ventaja con tres carreras adicionales en la tercera entrada frente al relevista Tzu-Chen Sha, colocando el marcador 13-0 y consolidando su dominio.
En el montículo, Yoshinobu Yamamoto se llevó la victoria tras trabajar varias entradas sin permitir hits, con tres ponches y dos bases por bolas antes de ser relevado por Shoma Fujihira, quien cerró una situación complicada con las bases llenas.
Ohtani también estuvo cerca de completar el ciclo ofensivo del béisbol —sencillo, doble, triple y jonrón—, pero una atrapada del inicialista Nien-Ting Wu evitó que consiguiera el triple que le faltaba.
Japón, actual campeón del torneo, aparece nuevamente como uno de los principales favoritos para avanzar a las rondas finales del Clásico Mundial.










