La tendencia conocida como therians ha comenzado a llamar la atención en República Dominicana luego de que se viralizara un video del influencer sad_boy_anymore_love_me, quien apareció disfrazado de gato invitando a un supuesto “gran junte therian”.
Desde entonces, el tema ha provocado todo tipo de reacciones en redes sociales: risas, curiosidad, críticas y debates entre usuarios que no terminan de entender de qué se trata esta subcultura que ha ganado visibilidad en TikTok e Instagram.
Pero, ¿qué son realmente los therians? El término proviene de la palabra therianthropy, de origen griego, que significa “bestia” y “ser humano”, y originalmente se usaba para describir figuras mitológicas como los hombres lobo u otros seres mitad animal, mitad persona.
La versión moderna del fenómeno no nació con los videos virales de hoy, sino en comunidades digitales de los años 90, cuando personas comenzaron a reunirse en foros de internet como Alt.Horror.Werewolves para compartir experiencias sobre una conexión interna con ciertos animales y darle nombre a lo que sentían.
Quienes se identifican como therians aseguran que no se trata de un disfraz ni de una moda por diversión, sino de una conexión profunda —emocional, psicológica o espiritual— con un animal, conocido como teriotipo. Este puede ser un perro, un lobo, un gato, un zorro, un felino u otros animales menos comunes.
Aunque este fenómeno lleva décadas existiendo en internet, su presencia se ha hecho mucho más visible en los últimos años gracias a las redes sociales, donde se multiplican los videos de jóvenes usando máscaras, colas y recreando comportamientos parecidos a los de sus animales teriotipos.
En República Dominicana, la aparición de este tema ha abierto una conversación sobre cómo las tendencias globales influyen en la juventud y cómo nuevas formas de identidad y expresión llegan al país a través del mundo digital.
Mientras algunos lo ven como una simple moda viral y otros como una forma válida de expresión personal, lo cierto es que los therians ya lograron algo importante: poner el tema sobre la mesa y generar conversación. Su llegada al país demuestra que las redes sociales no tienen fronteras y que cada vez más jóvenes buscan nuevas maneras de identificarse y crear comunidad.
Ahora queda la gran pregunta: ¿llegaron para quedarse o serán solo otro fenómeno pasajero nacido en internet?















